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Brent Corrigan’s Summit, es de las que tumban de espaldas. El increíble muchacho no sólo la protagoniza (¡y cómo!) sino que la dirige con bastante buen tino. Son un montón de amigos que follan unos con otros (dúos, tríos, cuartetos, diversas posibilidades camerísticas) y cuyo hilo conductor es el relato de Brent, que aparece varias veces para contarnos lo que va a pasar… y cada vez con menos ropa. Uh. La estética es muy cool, con afanes de amateurismo y movimientos de cámara no siempre bien pensados, pero qué más da eso cuando tienes a Brent Corrigan en dos escenas de altísimo voltaje en la que hace de activo (parece que quiere recordarnos que también sabe hacer eso, y muy bien) pero sobre todo de pasivo, y la estrellita azul se convierte en un sueño inolvidable, en la puerta de entrada para aparatos de dimensiones casi sobrehumanas, como el de Reese Renulls. El cuarteto final de esta cinta, con Corrigan de organizador y de protagonista absoluto, es probablemente lo mejor que ha rodado esta criatura celestial en toda su vida. En fin. Que no hay palabras. Quedamos a la espera de lo que este ángel haya po-dido hacer desde enero hasta aquí. Que ojalá sea mucho
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